Las pruebas del tiempo,
Las oscuras calles
El tiempo remoto, que va quedando inerte en mi esencia
Las lágrimas que no lloré, heridas que a veces manan
Mi arrabal que resiste, a pesar del vértigo, las distancias
La muerte, la incertidumbre
Y aquí volvemos, cuando el dolor o la alegría nos brotan
Haciendo frente al infortunio, entonces la dicha está ahí
En los pequeños sucesos.
Es único y verdadero este sentimiento de júbilo, que emerge de nuestra existencia de poder compartir con nuestros retoños, amigos de toda la vida, familia; este refugio
Que es nuestro Vera.
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