Las pruebas del tiempo,
Las oscuras calles
El tiempo remoto, que va quedando inerte en mi esencia
Las lágrimas que no lloré, heridas que a veces manan
Mi arrabal que resiste, a pesar del vértigo, las distancias
La muerte, la incertidumbre
Y aquí volvemos, cuando el dolor o la alegría nos brotan
Haciendo frente al infortunio, entonces la dicha está ahí
En los pequeños sucesos.
Es único y verdadero este sentimiento de júbilo, que emerge de nuestra existencia de poder compartir con nuestros retoños, amigos de toda la vida, familia; este refugio
Que es nuestro Vera.
ANDR...
ANDR...
sábado, 27 de agosto de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
Estando aquí susurrando con mi conciencia tratando de disipar luchas existenciales y apenas sonriendo, veo como la brisa suave coquetea con los árboles. Pasa un anciano, con su caminata lenta y mansa, abatido por el paso de los años (quizás), me sumerjo en su mente y puedo ver que el desconsuelo germina en él como un pájaro que agoniza. El estar ahí moviliza toda mi existencia, como un pez en el agua, recorro todo el cuerpo.
El viejo sufre en silencio y lentamente en su marcha hacia el infinito, de repente llora. Pide a gritos (sin poder ser escuchados) que ella vuelva, o siquiera, él poder marcharse.
…y yo sin poder reanimarlo ¡Quiero salir! Esto supera mis intenciones, doy vueltas, y más vueltas y voy perdiendo mis esperanzas. Me duermo. El hastío me persigue. Ya pasadas las horas, me doy cuenta que estoy en mi cuarto recostada, y sola, reflexiono: que lo placentero, es como un relámpago en una tormenta, aparece siempre y cuando hayamos tenido períodos de esfuerzo, altruismos; y qué necesario son algunos especímenes humanos.
El viejo sufre en silencio y lentamente en su marcha hacia el infinito, de repente llora. Pide a gritos (sin poder ser escuchados) que ella vuelva, o siquiera, él poder marcharse.
…y yo sin poder reanimarlo ¡Quiero salir! Esto supera mis intenciones, doy vueltas, y más vueltas y voy perdiendo mis esperanzas. Me duermo. El hastío me persigue. Ya pasadas las horas, me doy cuenta que estoy en mi cuarto recostada, y sola, reflexiono: que lo placentero, es como un relámpago en una tormenta, aparece siempre y cuando hayamos tenido períodos de esfuerzo, altruismos; y qué necesario son algunos especímenes humanos.
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